La
maestra tiene la misión de formar a las alumnas,
no sólo académicamente , sino también
humana y espiritualmente. Para ello, además de
impartir con
profesionalidad sus clases y de entregarse a la consecución
de los objetivos académicos del grupo asignado,
debe ser para sus alumnos, tanto en palabras
como en obras, un testimonio de mujer cristiana y auténtica,
responsable y fiel a sus compromisos, dentro y fuera del
colegio.